Si algo no deja de sorprenderme, es la cantidad y diversidad de gente que puede concentrar la música en un momento determinado. El martes 29 de diciembre de 2009, gente de todo tipo, y destacaré que de todas las edades, se reunieron en el Palacio de los Deportes de Madrid, para ver el magnífico directo, del Sr. Adolfo Cabrales, y su banda rocanrolera “Fito & Fitipaldis”.
Como teloneros, la banda del “Lichis”, “La Cabra Mecánica”, que acompaña a Fito en esta gira. He de decir, que entré en el pabellón cuando tocaban su última canción. Terminaron a las 21.30 hrs. Aquí dejarían treinta minutos, para descanso y preparación del público, hacia el ir y venir de acordes que se avecinaba. Mi entrada me ubicaba en el sexto piso del pabellón, justo enfrente del escenario. La verdad, estaba bastante lejos, pero tengo que decir que mereció la pena, ver semejante espectáculo desde allí, ya que pude divisar el movimiento rítmico de todo el gentío que me rodeaba, y la marabunta de seguidores que había en pista. La acústica espectacular, la verdad que se escuchaba muy muy bien.

A las 22.00 hrs, se apagan las luces, y aparecen en las pantallas, los miembros de la banda, caracterizados a modo de cómic. La gente empieza a levantarse, y se oye un estruendo de voces, en cuanto suenan los primeros acordes de “Antes de que cuente diez”, primer single del último disco, que lleva como título el mismo nombre. Las 18,000 gargantas que había allí concentradas, coreaban a ritmo el tema que abría el telón. Acto seguido, comienza “Un Buen Castigo”, uno de mis temas preferidos. A Fito de vez en cuando, se le escapa alguna que otra sonrisa. Siguen tocando sin descanso alguno, “Por la Boca Vive el Pez” y “Viene y Va”, otro tema que hace estallar al público madrileño.

Entre canción y canción, vemos como el carismático líder de la banda, enciende su cigarrillo, y lo deja a su modo en el clavijero de la guitarra, mientras se va consumiendo, a la vez que los acordes fluyen. Y es que, era evidente, que no estaba “prohibido fumar”, ya que la gran y espesa nube de humo, cubría el espacio, desde el principio del concierto. De alguna forma, nos saltamos a la torera eso de “prohibido fumar”, empezando por los miembros de la banda, y terminando con los seguidores de la última fila. Era un no parar de ir y venir, de la gente de la organización, sirviendo bebidas por las gradas. Multitud de trabajadores, mochila a la espalda, cargados de cerveza y bourbon, socorrían las gargantas secas del personal, que se estaba desgañitando con el de Bilbao. He de decir, que a mi parecer, estaban bastante bien organizados, ya que eran muy rápidos y eficaces. Eso sí, los precios un poco caros (mini de cerveza 10€), pero ya se sabe lo que ocurre en este tipo de sitios, al final la gente va a consumir de todas formas, asi que a la organización le sale pero que muy rentable.

Adolfo “Fito” se dirige a los seguidores, diciendo que aquí es dónde terminaron la última gira, y asegurando estar encantado de volver a la capital. Suena “Me Equivocaría Otra Vez”, y al finalizar ésta, nos grita: “¿Sabéis qué? Qué pareceis “Como Pollo sin Cabeza!! Yeeehaaa”!! Así es como comienza otro de los éxitos del disco anterior. Y vuelta al arranque del personal. Todo el mundo se vuelve loco a ritmo del sonido rockabilly.

Los siguientes temas puestos en el asador, corresponderán al último trabajo. “Me acordé de Tí”, comienza con un solo del guitarrista Carlos Raya, el cual también ha tocado para grandes músicos del panorama español como Antonio Vega o Carlos Tarque (M-Clan). Siguieron con “Todo a Cien”, versionado del tema original con el mismo nombre de “La Cabra Mecánica”, el cual ya había adaptado a la Fitoterapia, en algún directo anteriormente. La siguiente canción fue otra de las lentas del trabajo presentado, “Catorce Vidas son Dos Gatos”, la cual precede a la instrumental “La Cuisine de Bernard”, que se une diplomáticamente al tema que Fito ha versionado de “Los Secretos”, “Quiero Beber Hasta Perder el Control”. Acto seguido, compartirá escenario por unos momentos, con su amigo “Lichis” de “La Cabra”, y harán que el público enloquezca con uno de esos temas míticos de la banda, “Barra Americana”.

Se nota en el ambiente, que tanto los Fitipaldis, como el mismo público, están disfrutando al máximo de uno de esos momentos, en los que la música en directo, hace que nos olvidemos de todo, y la sientas en estado puro. La banda lo está dando todo, y eso se nota. La gente lo aprecia, y cada vez se entrega más.

Es entonces cuando darán paso a “Whisky Barato”, y “Deltoya”. Esta útima original de “Extremoduro”, nos hace recordar al desaparecido, colega y colaborador de Fito, el gran Robe Iniesta. Con ella, presentará Fito a su banda, a la que agradece estar junto a él, y seguir dando guerra en el panorama musical actual. Hago mención a todos los miembros, ya que sin ellos, sería imposible el sonido final. Adolfo Cabrales “Fito” (voz, guitarra eléctrica y acústica), Javier Alzola (saxofón), Joserra Semperena (hammon y piano), Carlos Raya (guitarra eléctrica, slide, pedal steel y coros), Pete Thomas (batería) y Andy Hess (bajo).

Llegamos entonces, a la recta final del concierto. “Tarde o Temprano” suena, para seguir con “La Casa Por el Tejado”, otro de los temas que hizo más popular aún al bilbaíno hace unos años. Seguimos con “Soldadito Marinero”, creo que una de las canciones más conocidas de la banda, y que durante unos minutos, el público madrileño estuvo coreando a capella, mientras la banda desde arriba del escenario observaba y escuchaba con emoción el repetir de: / despues de un invierno malo / una mala primavera / dime por qué estás buscando / una lágrima en la arena…

Los Fitipaldis, hacen un pequeño descanso, y regresan con las pilas igual de cargadas que antes de hacerlo, tocando “Al Cantar”, tema de la anterior formación de Adolfo Cabrales, “Platero y Tú”, recordando así a la ya desaparecida, gran banda de rock español de los 90. El tema en cuestión sirvió, para que los más fieles seguidores de “Platero y Tú”, alzaran la voz de una manera muy especial, y seguramente que llevándoles por un momento una década atrás en el tiempo. No podían faltar tampoco, destacados temas como “Abrazado a la Tristeza”, o por supuesto “Corazón Oxidado”.

Se veía venir desde lejos, el final del evento, pero estaba claro que ninguno de los asistentes así lo deseaba. Era como un no parar de bailar y cantar, porque sabes que de un momento a otro, el gran momento terminará. Y aunque las casi 2 horas y media de Fitoterapia no se hicieron largas para nada, el de Bilbao y los suyos, pondrían la guinda al pastel con, la que para mí es la mejor canción del último LP “Que necesario es el Rock ‘n Roll” y con “Acabo de Llegar”.

Hasta aquí una velada inolvidable acompañada de unos compañeros. Concierto muy agradable, con buen ambiente, y muy buen sonido. Es normal, que tuvieran que añadir 2 fechas más a su visita a Madrid, ya que en principio el único concierto iba a ser el 27 de diciembre. Las entradas agotadas a los pocos días de ponerlas a la venta, estaban diciendo que mucha más gente se quedaría sin verles, así que lo ampliaron a dos noches más.El llenazo era evidente, y eso que era su 3ª noche consecutiva en el Palacio de los Deportes.

No por eso descuidaron ni un momento del espectáculo, sino que yo pienso que lo hicieron con más energía aún. Y es que, este chaval de 44 años, que trabajó en su juventud en un bar de alterne de Bilbao, que era propiedad de su padre, mientras empezaba a descubrir lo que eran las cuerdas de la guitarra, tuvo sus mayores éxitos junto a “Platero y Tú” en salas pequeñas, y sobretodo en bares. Es por esto, que aún le extrañe como puede llegar a llenar con 18,000 personas, durante 3 noches seguidas un pabellón de la capital del país. No por eso se asusta, sino que se funde con su guitarra, para entregarse de pleno al público. Y ahí está la prueba. Ha ganado el merecido reconocimiento, después de muchos años de duro trabajo y separaciones (dejó Platero por diferencias musicales con el resto de miembros de la formación, para continuar su carrera en solitario, junto a los Fitipaldis). Canciones cuidadas, con letras profundas, que hablan al fin y al cabo de cosas cotidianas, del día a día, de melancolía, de desamores, de bares en los que se bebe sin sed, de soledad y de ganas de exprimir la vida, a ritmos de rock, jazz, rythm & blues o swing.

Un placer desde TODOSMENOSTÚ, asistir al gran directo de Fito & Fitipaldis. Esperando para la próxima visita en la capital, o donde sea, porque seguro que al menos yo, repetiré. Muchas gracias por esa música !! / Qué necesario es el rock ‘n Roll / Qué prescindible el cuero… !!!

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